Tipología del alumnado de la Pedagogía Blanca

13165884_929413510490402_7432266684183428859_nHe estado revisando los perfiles de nuestras alumnas (y alumnos, que tenemos hombres tambien) y este es el resultado en el caso del curso de Formadores de la Pedagogía Blanca.
Un 45% son maestras/os y profesores de Infantil, Primaria y Secundaria, mayoritariamente trabajando actualmente en la Escuela Pública. Quieren comprender mejor la psicología infantil, respetar las necesidades de sus alumnos, comunicarse mejor con ellos, acompañar sus emociones y ofrecerles un entorno educativo que sea rico, lleno de pasión, que encienda su curiosidad y les haga disfrutar del proceso de aprendizaje, para lo que necesitan nuevas herramientas y recursos que no encontraron en su formacion académica oficial.
El 10% restante son otros profesionales que quieren añadir un enfoque respetuoso y actual a su formación: pedadogas, psicopedagogas, psicólogas, trabajadores sociales, monitoras de tiempo libre, niñeras, matronas, médicas, enfermeras, músicas, bailarinas, periodistas y actrices dedicadas a espectáculos infantiles.
Un 45% son padres y madres, de cualquier lugar del mundo, con niños de cualquier edad, que quieren acompañarlos en sus procesos de aprendizaje y formación, respetando sus emociones y ayudándoles a disfrutar de una formación de calidad y apasionante, divertirse, pensar críticamente, tener una mejor relación con ellos y ser una familia respetuosa. Y quieren conseguir recursos educativos conectados con la realidad de los niños, modernos, con uso de las nuevas tecnologías pero también de la naturaleza y el juego para usarlos en su vida diaria, recuperar su propia creatividad y sobre todo contruir relaciones sanas con sus hijos.
En muchos casos ambos perfiles se solapan, pues la mayoría (aunque no todos, también tenemos alumnos que no tienen hijos) de los educadores que llegan a nosotras son también padres y madres y aplican la PB al aula y al hogar.
Para nosotras es muy importante que en la Pedagogía Blanca los profesionales de la educación y las familias trabajen juntos, se escuchen y acompañen, pues la vida real también precisa de más profundas y equilibradas relaciones entre ellos.
Seguiré analizando los perfiles y os contaré más conclusiones.

Mireia Long

Puajjjjjjj… Qué asco!!!

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Me encuentro niños que, a escondidas, tratan de ser “bicheros”. Niños que a sus madres, padres o hermanos les dan tanto asco los animales en general o los insectos en particular que no soportan ni oír hablar de estos seres.

Niños que desean tocar un pez, coger un saltamontes o un pájaro. Niños que piden ir a un zoológico o a un museo donde puedan aprender sobre estas cuestiones.

Un alumno de actividades extraescolares de cinco años me pedía que hiciésemos cosas con “bichos”, “porfa, porfa, porfa…”. “En casa no quieren saber nada de nada de animales y a mí me encantan, pero solo me dejan tocar los de plástico”.

A veces, cuando somos padres, tenemos que lidiar con algunos aspectos no muy agradables para nosotros. Desde cuestiones puramente higiénicas, como limpiar un vómito o quitar piojos, hasta otras más relacionadas con traumas o fobias propias.
Es evidente que, si no nos gustan los “bichos”, vamos a transmitir ese sentimiento a nuestros hijos aunque no queramos. Pero, si somos conscientes, deberíamos trabajar esos aspectos para no hacerlo. O, al menos, no tan descaradamente.

Si, desde que son pequeños, a cada perro que vemos por la calle hacemos un gesto de pánico como cogerle en brazos o exclamar alguna frase hecha tipo “un perro, ven, no te vaya a hacer algo”, conseguiremos que nuestros miedos se trasmitan a nuestros hijos sin darles la oportunidad de valorar, por sí mismos, qué tal les caen los perros.

De igual modo, cuando aparece una araña en el techo del salón y la perseguimos hasta liquidarla o un pájaro se cuela, sin querer, por la ventana de la cocina y gritamos como si hubiese entrado el mismísmo Conde Drácula.

Difícil entonces actuar con sentido común. Pero tenemos que buscar la fórmula para evitar estas reacciones en su presencia o, simplemente, reconocerles que a nosotros no nos gustan pero que no queremos que ellos reaccionen igual.

Es el momento de pedir ayuda a algún familiar o persona de confianza que le apasione la Naturaleza, que les pueda enseñar cosas sobre los animales, que inicien con él una colección de rastros animales (piñas roídas por ardillas, almendras comidas por un ratón, nidos abandonados, cáscaras de huevos de pájaros del bosque ya nacidos, plumas, huellas, huesos, egagrópilas, etc…), que hagan con él alguna excursión a ver y a escuchar pájaros, etc…

Es muy importante que, si ese es el interés de nuestros hijos, lo desarrollen. Además, estoy segura que viéndoles a ellos disfrutar con su pasión se amainen nuestros problemas con algo tan importante como es la Naturaleza.

Si desaparecieran los insectos de la tierra, sobre todo las abejas, duraríamos un abrir y cerrar de ojos. Así que, hacen falta pequeños naturalistas para que el Mundo siga funcionando.

No siempre lo alternativo es mejor

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Pues que quede claro. Todos los niños merecen protección si son agredidos y todos los centros deben actuar en esos casos.

Lo primero que tenéis que preguntar en un colegio o escuela alternativa es que política real tienen de actuación cuando hay agresiones entre compañeros. Porque si os dicen que ellos no intervienen porque deben resolverlo entre ellos o que es una cuestión kármica o que en los conflictos no hay que posicionarse porque todos son responsables o el agredido lo atrae porque tiene que aprender algo .. salid huyendo de ahi.

Si dicen que eso alli no sucede, mienten. Si dicen que sucede pero hacen todo lo posible por evitarlo y reconducir a los que agreden y proteger a los agredidos, es lo minimo.

A partir del reconocimiento de que hay agresiones (fisicas, verbales o emocionales) entre los alumnos, algo innegable que sucede en todos los centros como demuestran las estadisticas, y que el buying es real, cada centro y cada maestro individualmente deben mejorar sus estrategias de detección e intervención.

Los niños merecen mas protección que los adultos. Y nosotros tenemos más herramientas para evitar y defendernos de un abuso, incluso tenemos a las autoridades para denunciar. Los niños no pueden ver minimizado su derecho.

Los niños vienen de ambientes muy variados y por diversas razones pueden llegar a agredir a otro niño, a veces sencillamente porque no saben canalizar su agresividad o porque proyectan problemas de otro ámbito. Los niños que agreden también son victimas y lo serán más si no les enseñamos a actuar de otro modo, pues reforzarmos la impunidad y las agresiones pueden aumentar en intensidad con los años. Los que son observadores de las agresiones y, por supuesto, los que las sufren, merecen que los adultos las evitemos antes de que sucedan y que intervengamos inmediatamente para pararlas y procurar que no se repitan bajo ninguna circunstancia.

Nada hay peor para quien sufre una agresión que se niegue lo sucedido o se le culpabilice del modo que sea.  No hay justificación ni ideológica, ni psicológica ni por dejadez para hacer a un niño “responsable” de sufrir agresiones.

No actuar conduce a la víctima a la indefensión aprendida o a causar violencia ante su falta de recursos externos de ayuda. Les tenemos que enseñar que no están solos y que actuaremos para defenderlos de las agresiones, y solo estando seguros, podremos abordar el problema desde todas las perspectivas, ayudando también al niño que agrede a expresar de otra forma su malestar.

Si quieres saber como manejar las agresiones entre niños de manera respetuosa, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

La televisión como recurso educativo en la Pedagogía Blanca

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Aunque hay corrientes pedagógicas y psicológicas que consideran que la exposición a la televisión en edades tempranas es perjudicial lo cierto es que la tele es un elemento importante en muchas casas y, a partir de los tres o cuatro años, es bastante normal usarla para que los niños se entretengan. Os propongo hoy usar la televisión para facilitar el aprendizaje.

Ver televisión de manera correcta

Debo decir, para empezar, que el tiempo que puede ver la tele un niño pequeño debe ser limitado y adecuado a cada edad. Y que no debe substituir a las actividades de juego y experiencia que los niños necesitan para su correcto desarrollo psicológico y corporal.

La televisión, en exceso, puede tener efectos perjudiciales en el desarrollo de los niños y siempre hay que tener presente que lo que necesitan es la atención de un adulto que les acompañe en sus emociones y descubrimientos.

Sin embargo si hemos decidido tener televisión en casa y dejar que los niños la vean, seguro que podemos sacarle provecho como elemento de diversión y de educación. En el mundo de las nuevas tecnologías podemos aprovecharlas para sacar lo mejor de ellas y la tele es también una ventana al mundo y un elemento que, bien utilizado, nos sirve para ampliar su educación.

Consejos indispensables para ver la tele con los niños es que siempre un adulto vea la televisión con ellos, evitar usarla como niñera, seleccionar los programas con cuidado, usar preferentemente vídeos para no exponerlos a la publicidad o contenidos inadecuados y nunca poner la tele en el cuarto infantil.

No deberíamos tener la televisión puesta de fondo si no estamos programando un rato para verla y deberíamos, sobre todo, evitar que esté encendida con los niños en casa, pues muchos contenidos son inadecuados para ellos. Sobre todo, no poner telediarios, programas de debate o entretenimiento adultos y películas con violencia. Pero cuidado, en cualquier momento, si la tenemos puesta incluso en horario infantil, pueden verse expuestos a anuncios o trailers que no deberian ver. Por tanto, si usamos la tele, siempre elegir los programas y preferir los videos siempre que sea posible.

No me refiero con aprender a facilitar el aprendizaje con la televisión a ponerle a los niños programas que supuestamente mejoren sus habilidades cognitivas o intelectuales como el famoso Baby Enstein, sino a aprender que en muchos programas infantiles hay elementos válidos de los que podemos “tirar del hilo”.

“Tirar del hilo” de la televisión

Hablé ya del concepto de “tirar del hilo” en educación, partiendo de un tema o aspecto de interés del niño para avanzar y profundizar en el aprendizaje. Puesto que los niños disfrutan mucho con sus programas favoritos podemos sumar al entretenimiento la posibilidad de utilizarlos como primer pasopara ir tirando del hilo, siempre presentes y siendo el elemento comunicador que le falta a la tele, que, por ser unicamente emisor y usar solo elementos auditivos y visuales, complementarla con explicaciones y juegos.

Usando una perspectiva constructivista entendemos que el niño construye su aprendizaje con lo que asimila de su entorno, por tanto, el papel del adulto acompañante va a ser fundamental como complemento a lo que reciba de la televisión.

Los medios de comunicación no eliminan ni substituyen a la comunicación humana, incluso pueden ser un elemento positivo de comprensión del medio social y cultural y además, ofrecen enormes posibilidades de conocimiento. Aunque su uso será más completo a partir de los siete años y especialmente positivo en Secundaria, cuando comprender los mensajes y analizarlos críticamente es indispensable, ya desde pequeños vamos a poder utilizarla como elemento educativo, lo que ayudará a que su uso sea más racional en el futuro.

Realmente la televisión es un elemento educador hagamos lo que hagamos, nos guste o no, así que mejor aprender a usarla y enseñar al niño a hacerlo. Nuestro objetivo será utilizar programas seleccionados adecuados para la edad y maduración del niño, enseñarle a tener una actitud crítica con los contenidos y profundizar en los conceptos y temas que aparezcan, favoreciendo su motivación.

Conceptos básicos para usar la televisión en el aprendizaje

Antes de dar ejemplos prácticos de lo que podemos encontrar en programas infantiles concretos es importante tener en cuenta algunos conceptos básicos que nos ayudarán a elegir los adecuados para usar la televisión en el aprendizaje de manera adecuada.

Es importante, ante todo, comprende los valores subyacentes en el programa, tanto si son positivos como si hay otros que presentan comportamientos o ideas violentos o discriminatorios. En realidad en la mayoría de los programas dirigidos al público infantil vamos a encontrar, en mayor o menor medida, situaciones de agresividad, pero una visualización previa nos ayudará a descartarlos o, si elegimos que el niño los vea, luego poder explicarle que cosas hemos visto que no son convenientes para la convivencia pacífica y respetuosa.

La relevancia de los contenidos es otro factor que podemos tener en cuenta, sin que sea este fundamental, pues, como veremos más adelante, y más tratándose de niños pequeños, de casi cualquier programa vamos a poder extraer contenidos relevantes, algo que quizá habrá que cuidar más en el futuro. Aunque deberemos primar más que nunca el factor de entretenimiento ahora, siempre deberemos recordar que se aprende más y mejor cuando algo nos hace disfrutar.

La televisón es un elemento de aprendizaje y os pronpondremos muchos ejemplos de programas infantiles que vamos a poder usar para “tirar del hilo” y ofrecer a los niños una experiencia educativa y divertida a la vez. Si este tema te interesa, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA y descubrirás muchas maneras de hacerlo posible.

Mireia Long

La importancia de la colaboración en el aula

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Una de las bases de la Educación es, sin duda, la adquisición de conocimientos y su uso, pero también es igual de importante la capacidad de crear conocimiento y colaborar con otras personas para lograrlo. En la Pedagogía Blanca apostamos por la importancia del aprendizaje colaborativo y creemos que uno de los problemas fundamentales de un modelo educativo en el que es la evaluación de contenidos la única finalidad real y que abandona otras herramientas.
Trabajar en el aula el aprendizaje colaborativo es indispensable para que los alumnos estén realmente preparados para sea cual sea la tarea futura a la que se dediquen, pero lo es igualmente para la construcción de la persona capaz de relacionarse con otras y cooperar con ellas.
Cuando realizamos un programa pensado en el aprendizaje colaborativo deberíamos tener claros algunos puntos. Tanto nosotros como los alumnos deberíamos conocer y haber aceptado unos objetivos generales.

Tendríamos que decidir como funcionarán los equipos de trabajo, procurando que todos los integrantes se sientan motivados, conozcan sus fortalezas y tengan ayuda para distribuir las tareas. Uno de los más habituales problemas de los trabajos colaborativos es que se conciben como una suma de partes y eso no es realmente colaborar. Otra es que algunas personas asumen la responsabilidad y otras se limitan a rellenar huecos o simplemente aparentan estar ahí. Realmente hay que transmitirles a los alumnos que lo que estamos buscando es que desarrollen la capacidad de trabajar juntos, más que buscar una calificación o repartirse partes del trabajo final.
Veamos cuales son las capacidades de cada uno, que querrían aportar, que les apasiona y como pueden convertir todo eso en un producto final. Especialmente si los niños no están habituados a este modelo de trabajo es donde más importante es el educador que los conoce y ayuda a la distribución de las responsabilidades.

Otro aspecto fundamental que deberíamos cuidar es el respeto y la comunicación que se establezca entre los alumnos, es decir, que el educador no debería limitarse a la mera recepción del producto final, sino hacer de guía en, también, el desarrollo de las habilidades comunicativas entre los integrantes del equipo, pues es este uno de los objetivos principales. Hay que estar presente y ser el dinamizador de las relaciones, ayudando a los niños a que se comprendan y escuchen de forma empática unos a otros. Cuando trabajas en equipo uno de los puntos más conflictivos son las relaciones con los demás, cuidar que nadie se sienta desplazado o minusvalorado, que todos puedan dar opiniones, que se llegue a acuerdos que a todos les integren.

El los trabajos colaborativos es cuando mejores oportunidades tenemos para que los niños aporten sus capacidades y desarrollen inteligencias múltiples, por tanto, deberíamos promover que usen métodos y soportes variados, tantos como ellos deseen y que, por supuesto, puedan acudir a las TIC tanto para la búsqueda de material e información como para la presentación final.

Y recordemos, es importante que les ayudemos a desarrollar una presentación eficaz de sus propuestas pues, si bien no es el objetivo principal, si es importante y aquí, de nuevo, el educador tiene que ser capaz de intervenir como facilitador y ayudante de los alumnos. El objetivo principal es que colaboren, no lo olvidemos, pero poco a poco su producto será lo que plasme lo realizado.

Finalmente está pendiente la evaluación y aquí, por el contrario que en los pasos anteriores, el educador debería tomar un papel secundario y promover que los alumnos sean capaces de evaluar el desempeño del equipo y el de cada miembro individualmente, sin presiones, con respeto, como un equipo que trabaja unido. La autoevaluación supondrá el paso final, pues cada uno de los alumnos que han intervenido tendrá la oportunidad de valorar lo que ha aprendido, lo que cree que ha mejorado y lo que ha sido capaz de aportar, señalando sus metas y retos superados y aquellos en los que se da cuenta que puede mejorar.

Mireia Long

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El uso de las pantallas en la Pedagogía Blanca

 

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En realidad el problema de los niños no es el usar las pantallas ni la falta de ejercicio por ver la tele o jugar al ordenador.
El problema son las horas de inmovilidad y aburrimiento en el colegio y los deberes,
Eso es lo que mata su creatividad y los aleja de su esencia como seres curiosos, necesitados de naturaleza, juego, descubrimiento y movimiento.
La televisión y los ordenadores son herramientas que cuentan historias, siempre nos hemos sentado horas y horas a que nos cuenten historias, solo cambia el formato y el interlocutor. Como leer novelas de caballería daba miedo ahora ese miedo a lo nuevo se centra en las pantallas, que son un instrupendo maravilloso. ¿Es que os preocupa que se vuelvan locos por leer novelas de aventuras? Pues esto es igual, por mucho que lo adornen con argumentos aparentemente científicos, es simplemente miedo a lo nuevo.
Pensemos que simplemente los niños eligen los formatos más interesantes para ellos para que les cuenten historias y les dejen participar en la creación de historias. Nuestro mundo no puede negarles el acceso a las mejores herramientas que existen hoy para las historias, lo que si debemos hacer es ser responsables de los contenidos a los que accedan y de ofrecerles una educación respetuosa con sus necesidades naturales de aprendizaje y movilidad.
Llevarlo a un colegio donde le hacen hacer filas, pasar todo el día sentado y callado, estudiar libros de texto de memoria y hace fichas es lo que realmente interfiere con su manera de aprender sana y efectiva. No el jugar al ordenador o ver películas que le encantan y le inspiran.
La cuestión es el resto del día, no las dos horas de juego informático o televisión.

Si quieres aprender a gestionar el uso de las pantallas y sacar provecho educativo a todo lo que ofrecen el cine y los ordenadores, en nuestro curso te ayudamos a lograrlo, haciendo que los niños aprendan y disfruten. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

Notas y evaluaciones

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Más que nunca estoy convencida de que las notas y evaluaciones que se hacen en nuestro sistema educativo actual no sirven para nada constructivo. Algunos amigos profesores me comentaban cómo sabía yo que mis hijos sabían tal y cual cosa, cómo sabía yo qué sabían ellos y que, al ser su madre, yo no los podía “evaluar correcta y objetivamente”.

Solía poner cara de póquer. Si no sabe la madre qué saben sus hijos, ¿quién lo puede saber?
¿Cuántos padres me cuentan que sus hijos saben un montón de cosas, pero que en el colegio o bien se ponen nerviosos y no dan todo su potencial cuando se requiere, o bien conocen cosas extraordinarias, pero que según el currículo oficial estos conocimientos/habilidades “no valen”?
En este caso, ¿quién sabe mejor qué saben los niños? La mayoría de los profesores desconocen la vida real de los niños; ni les interesa cómo viven, qué saben realmente, cuáles son sus habilidades, intereses y talentos. Tampoco recuerdan los nervios que le pueden entrar a un niño cuando de repente tiene que “actuar” delante de toda la clase reproduciendo de forma memorística informaciones obligatorias irrelevantes.

Pero fuera de todo esto, admitiendo absurdamente que unas pruebas memorísticas puedan reflejar el grado real de conocimiento que puede ostentar un ser humano en ciertos momentos de su evolución, ¿de qué manera se ponen las notas en el sistema actual?
¿Alguien ha pensado que las notas que se ponen no sirven para aprender/educar, sino para destrozar el proceso de aprendizaje?
Algunos profesores defienden este modelo, dicen que así “incentivan”, “incitan”, “fomentan”   el espíritu de asimilar conocimientos, olvidándose de que los niños y, en general, los seres humanos no necesitan incentivos para aprender, nos viene grabado en el ADN de “fábrica”. La mayoría se olvida que lo que no hay que hacer es bloquear estas ganas de aprender.

Poner una nota sin luego dar la oportunidad de mejorar la asimilación de conocimientos es inútil y cruel.
Poner una nota por algo que el niño/alumno NO SABE, cuando el papel del maestro/profesor es ENSEÑAR, se me antoja hasta absurdo y perverso.
Ignorar los conocimientos ya asimilados y poner notas sólo por lo que el alumno no sabe, en vez de darle la oportunidad de aprender, de corregir esta falta o simplemente dejarle elegir qué conocimientos quiere adquirir, me parece maldad gratuita.
Y es contraproducente porque confunde al niño, pervierte y tergiversa completamente el acto de aprender/educar, y no ayuda en nada.

Los niños van a la escuela a aprender lo que no saben y tienen derecho a ser evaluados por LO QUE SABEN, no por lo que no han aprendido todavía. Y si unos saben y otros no hay que hacer lo imposible para que LO SEPAN TODOS. O ver qué es lo que quieren saber algunos y enseñárselo… y sólo entonces se puede uno considerar un gran maestro, un verdadero profesor, sólo entonces puede uno darse por satisfecho y puede evaluar correctamente a los niños. Mientras no haya hecho este esfuerzo de entender las limitaciones de los niños, y a la vez sus enormes y frágiles ganas de aprender, ningún adulto merece llamarse maestro, ningún adulto se puede permitir la falta de respeto de “evaluar” la ignorancia de los niños ya que ellos acuden al colegio para adquirir conocimientos, no para ser etiquetados en base a lo que no han adquirido. 

¿Para cuándo los exámenes y las notas dejarán de ser instrumentos de crueldad e ignorancia? ¿Cuándo tomaremos cartas en este asunto y pediremos una dinámica de aprendizaje real en las escuelas, no una farsa, un simulacro?

Si quieres aprender a evaluar de otra manera. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA
 

Sorina Oprean, tutora de la Pedagogía Blanca

Tirar del hilo del aprendizaje

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Hoy seguimos hablando de aprendizaje y de creatividad, en el contexto de la Pedagogía Blanca, poniendo las maneras en las que podemos ayudar a los niños a disfrutar más de este proceso y hacerlo mucho más significativo y permanente, a motivarlos. Os explicaré hoy con detalle de que hablamos cuando nos referimos a “tirar del hilo”.

Cuando hablamos de tirar del hilo es necesario aclarar que lo presento como un recurso para mejorar la experiencia educativa, en absoluto como un único método y no estamos trabajando desde un constructivismo radical en absoluto.

Tirar del hilo sirve para todos los contextos educativos y puede aplicarse a la escuela, al aprendizaje que los niños hacen en su hogar con sus padres y, por supuesto, al homeschooling, en el que, sin duda, es más sencillo usarlo.

Descubrir el tema de interés y pasión del niño

A veces, rodeados de estímulos y obligaciones, niños y adultos perdemos la capacidad de reconocer los temas de interés y pasión del otro y de unos mismo. Pero observando y dándonos ese tiempo que a veces parece faltarnos, podemos reconocerlo.

Los niños, cuando estamos hablando o haciendo cosas relacionadas con ese tema de interés apasionado parecen florecer, incluso notamos su tensión física, su pasión, tan importante como motor de la experiencia educativa. Basta observar sin presiones y brota. Sus ojos se abren, sus preguntas fluyen. Quieren saber más.

Los intereses de los niños irán variando a lo largo de su infancia y también de su adolescencia. De hecho, hasta nosotros, los adultos, somos capaces de apasionarnos por nuevos temas y experiencias a lo largo de toda nuestra vida. Es algo tan humano, lo más humano. Disfrutémoslo.

Para cada niño en cada momento habrá un tema que despierte su pasión. En realidad no hay ningún tema despreciable edutativamente, de todos podemos “tirar del hilo”. Es más, para fomentar la autoestima del niño y no limitar su motivación, es bueno aceptar cualquier tema que ellos amen, por absurdo que nos pudiera parecer, y acostumbrarnos a compartir con ellos la emoción.

Tirar del hilo

No hay edad en la que vayamos a dejar de poder usar la estrategia educativa que es “tirar del hilo”. Os pongo un ejemplo sencillo.

Nos encanta “Juego de Tronos” (mi hijo ya está en el equivalente a Primero de Bachillerato), una serie que seguro muchos conoceréis. Con ella hemos tirado del hilo y seguro que, si a vuestros hijos les gustan los caballeros medievales, vais a poder hacerlo, adaptándolo a su edad. Yo había leído las novelas hace años y le contaba entonces las aventuras de los personajes, pues era demasiado pequeño para los temas y la violencia de la historia en directo. Luego vimos las temporadas de la serie y ahora él lee las novelas. Hasta aqui, comprensible. ¿Podemos “tirar del hilo” con Juego de Tronos? Infinitamente.

Hemos analizado los acontecimientos históricos, las culturas, los lugaress y las sociedades en las que se inspira: vikingos, el Muro de Adriano, invasiones bárbaras, los celtas y su mitología, los normandos, el ideal caballeresco, los torneos, el concepto de honor, la valoración de la virginidad, las costumbres matrimoniales, el papel de la mujer en la Edad Media, las religiones politeístas y la magia, la geografía real e imaginaria, el uso de recursos naturales, los pueblos nómadas, la piratería.

Hemos hablado de psicología: herida primal, psicopatía, disociación, relaciones tóxicas en las familias. Hemos hablado de canciones de gesta, de novela de caballería, de poemas goliardos, de sagas nórdicas y de la importancia de los monasterios como refugio de la cultura. Hemos hablado del amor, del deber, de Maquiavelo, de las tensiones entre monarquía y nobleza en el principio de la Edad Moderna. Y además, Herádica.

Todo eso ha sido un “tirar del hilo” continuo inspirado en una novela que nos ha hecho aprender Historia, Política, Cultura, Psicología, Literatura…

Otro ejemplo. Una de nuestras series favoritas: “Doctor Who”. Ahora, con el 50 aniversario, se puso rabiosamente de moda, así que posiblemente muchos la habéis conocido. Nosotros ya la seguíamos hace años con pasión y este mes de diciemnbre lo dedicamos a volver a verla pero trabajando los contenidos.

Cada capítulo es una oportunidad para “tirar del hilo” e investigar con vuestros hijos y alumnos (o vosotros mismos) una gran cantidad de temas: los viajes en el Tiempo, la estructura de la realidad, los Universos Paralelos, el impacto de nuestras acciones, la Guerra y la Paz, Roma, la Inglaterra Victoriana, Shakespeare, Dickens, Roma, el amor, la libertad, los medios de comunicación, la ma, nipulación mental… ofrece todo un programa educativo al que solo hay que atreverse a mirar. Incluso hemos ido a convenciones de fans de la serie, lo que ha supuesto una experiencia socializadora muy enriquecedora.

Pero, quizá os preguntéis, ¿es posible hacer esto mismo con niños menores de seis años? Mi respuesta rotunda es que si, por supuesto adaptándonos a sus intereses y sus temas favoritos,

Profundizaremos en ello en nuestro curso de la Pedagogía Blanca con ejemplos concretos que váis, seguro, a poder usar en vuestras casas y aulas adaptados a niños de todas las edades. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

Aulas respetuosas

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En el momento que la educación y el aprendizaje se plantean de forma en la que se considera mal comportamiento lo que los niños hacen y necesitan hacer naturalemente para estar sanos y ser felices y aprender creamos dinámicas muy peligrosas cuyas consecuencias no podemos prever.
Vengo de leer dos noticias escalofriantes de maltrato al niños en los colegios que han sido denunciadas, y que, por extremas, considero que son, desde luego, delitos y situaciones excepcionales, nada habituales. Niños de infantil metidos en un cubo del que no podian salir y un niño medicado encima, atado con cinta aislante. Esto me horroriza. Y es que temo que, posiblemente, solo salen a la luz una minoría de los casos de maltrato y solo los más extremos, como sucede con el maltrato machista. ¿Es posible que en las aulas existan esas cosas y en el momento nadie actúe?
Pero otras cosas, como la sorna, el castigo e incluso el castigo por ser niño, la burla, los insultos velados, la doma, las regañinas continuas, las etiquetas, el forzar a estar quieto y en silencio y a aburrirse, la indefensión aprendida, la sensación de inadecuación, la soledad emocional, ¿no son formas de maltrato también y dejan huella?, ¿de verdad sabemos cuantos niños, en algún momento de su infancia o adolescencia, las han sufrido aunque sea de uno solo de sus maestros y todos los demás sean maravillosos?, ¿cómo actuamos los padres y los compañeros cuando somos conscientes de estas situaciones indemostrables y sutiles?, ¿le ha pasado a vuestros alumnos o hijos y habéis callado?. ¿vale más la palabra de un adulto que la de los niños cuando hablamos de castigos, gritos, burlas o normas?, ¿estar callado y quieto es, de verdad, la manera en al que los niños deben aprender o es una manera de forzarlos a hacer algo contrario a su naturaleza y les hace daño?
Toda violencia, incluso la más leve e invisible, tiene consecuencias. Y para los niños, no es suficiente que la inmesa mayoría de sus maestros sean maravillosos, tenemos que garantizar que están protegidos en todo momento.

Por eso queremos seguir trabajando con vosotros para lograr que las aulas seran realmente respetuosas y para ello, si lo deseas, te vamos a ayudar. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA.

 Mireia Long

Castigados sin recreo

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Llevo unos días preocupada por la cantidad de mensajes y testimonios en las que padres y madres se quejan porque sus hijos llegan a casa y les cuentan que han sido castigados sin recreo.

Las razones son increíbles: no han terminado las fichas en clase, han hablado, no han guardado la fila, no han llevado el material de alguna asignatura o no han hecho los deberes. ¿De verdad?

Parece que castigar sin recreo, igual que mandar al niño a una clase de los más pequeños sigue siendo una práctica extendida en las escuelas españolas en cualquier tramo de edad.

Veamos, los niños necesitan moverse, necesitan hablar y necesitan jugar. Lo necesitan tanto que muchas veces son incapaces de no hacerlo en las aulas donde se les pretende obligar a aprender de manera silenciosa, pasiva y aburrida. Lo necesitan para su salud física y mental, lo necesitan porque si no se despejan no van a poder luego concentrarse ni mucho menos aprender. La energía que llevan dentro la tienen que sacar y si les privan de esa escasa media hora de patio no se les enseña nada, se les daña. Es un castigo injusto y es un castigo perjudicial.

Y no es que se castigue a un niño sino que también se practica el castigo colectivo en el que se penaliza a todo el grupo sin su media hora de descanso y juego si no cumplen las normas o han alborotado en exceso y aquí pagan justos por pecadores, institucionalizando la injusticia y dañando a todo el grupo con una actitud que supone un ejercicio de la autoridad que, sin dudar, calificaría de sacado de las mejores técnicas de los fascistas.

El niño tiene derecho a jugar, a moverse y a tiempo de ocio. Nadie tiene derecho a privarle de ello. Y no les enseña nada.

 

O mejor, rectifico, como me apunta Carolina Ledesma: “Yo creo que sí les enseña cosas, muchas. Las de siempre: a callar, a obedecer, a someterse, a doblegarse, a resignarse, a engendrar rencor y resentimiento, a anular su propia voluntad, a ejercer la ley del más fuerte, a penalizar el error, a odiar la escuela y el aprendizaje, y un largo etcétera. Ninguna buena, claro.”

Si quieres saber como manejar estas situaciones, como padre, madre o maestro, te vamos a ayudar con una nueva perspectiva. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long